Levantar alas como águilas...

Habacub 3: 17, 18, 19

21.08.2009 10:50

"Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos. Aunque falle el producto del olivo y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada. Y no haya vacas en los corrales; con todo yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová, el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas y en mis alturas me hace andar". Habacub 3: 17, 18, 19.
 
Hay momentos, en la vida, en los cuales, verdaderamente, nos encontramos en un desierto. Todo es árido, nos sofocamos, no vemos el fruto, hay desolación, no hay esperanza. Ese es el panorama que plantea Habacub; sin embargo, quienes confían en el Señor encuentran nuevas fuerzas en medio de la tormenta. Las pruebas no son para siempre y, por medio de ellas, el Señor va construyendo un nuevo carácter en sus hijos de tal manera que tengan temple de acero, capaz de resistir, de doblarse pero jamás quebrarse. El éxito de toda persona está en su crecimiento espiritual porque el conocimiento que tengamos de Dios y, como consecuencia, la capacidad que tengamos de refugiarnos en Él nos permitirá experimentar su cercanía y percibir la fuerza poderosa y amorosa que emana de Él y que se levanta para librarnos de todo mal. Él, en medio de las circunstancias, nos dará pies de ciervos y, como ese agraciado y ágil animalito, podremos sortear las piedras del camino y ascender hacia los lugares altos en donde tendremos comunión con el Señor. Que un buen día, usted pueda decir con toda seguridad "más ya no vivo yo, Cristo vive en mi".
Que el Señor los bendiga.

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Lilliana María Incera Villalta

lincera03@hotmail.com

San José, Costa Rica

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