Levantar alas como águilas...

Hechos 1: 4, 5

01.06.2009 11:13

“Y estando juntos les mandó que no se fueran de Jerusalén sino que esperasen la promesa del Padre la cual, le dijo, oísteis de mi. Porque Juan ciertamente bautizó con agua más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. Hechos 1: 4, 5

Esa fue una de las últimas conversaciones que Jesucristo tuvo con sus discípulos antes de que ascendiera a los cielos. El Señor había preparado a los apóstoles para que dieran a conocer todo lo que Él les había enseñado sobre el Reino de los Dios; sin embargo, les advirtió que esperaran en Jerusalén hasta que viniera sobre ellos el poder del Espíritu Santo. Jesucristo fue al Padre y 10 días después descendió el Espíritu Santo. Esa festividad se celebró el día de ayer y es conocida como Pentecostés. Ser bautizados en el Espíritu Santo de Dios es una decisión personal; recibir el poder y la autoridad que nos legó el Señor es una bendición. Si nos movemos o actuamos sin la presencia del Señor en nuestras vidas es un riesgo porque lo estamos haciendo en nuestras propias fuerzas. Pero, si todas las mañanas, le confiamos al Espíritu de Dios nuestras tareas, nuestros proyectos y todo lo que vayamos a hacer,  entonces es cuando todo irá bien porque confiamos en la promesa que dice: busca primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás les será añadido.

Que el Señor los bendiga.

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Lilliana María Incera Villalta

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San José, Costa Rica

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