Levantar alas como águilas...

Salmo 30: 21, 22

28.05.2009 11:11

“En mi inquietud llegue a pensar que me habías echado de tu presencia; pero cuando te pedí ayuda tu escuchaste mis gritos. Bendito sea el Señor que con su amor hizo grandes cosas por mi en momentos de angustia”. Salmo 30: 21, 22

 

Cuando se pide ayuda a gritos es porque realmente estamos en problemas. Muchas veces estamos en esa condición y pasa el tiempo y no nos llega respuesta de los cielos. Nos desesperamos porque creemos que Dios nos dejó de lado pero ese es un engaño del diablo. En el silencio Dios trabaja. Si su respuesta no es inmediata es porque está observando el corazón de un hijo que espera una respuesta. Dios se complace en aquellos que esperan pacientemente y con gozo porque eso significa que están confiando. En la espera, Dios está formando el carácter. Está bendiciendo con paz, gozo y valentía, entre otras cosas. Los tiempos de Dios no son los nuestros; si nosotros tenemos prisa, Él no la tiene. Él conoce nuestro principio y nuestro final por eso no se precipita como sí lo hacemos nosotros.  Él nunca se atrasa en las respuestas para sus hijos; ellas llegan justo a tiempo. Oremos, pidámosle al Señor que aumente nuestra fe. La oración es la puerta que abre lo sobrenatural.

Que el Señor los bendiga.

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Lilliana María Incera Villalta

lincera03@hotmail.com

San José, Costa Rica

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