Levantar alas como águilas...

Salmo 91: 14, 15, 16

31.07.2009 08:42

“Por cuanto en mi ha puesto su amor yo también lo libraré. Lo pondré en alto por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará y yo le responderé. Con él estaré yo en la angustia. Lo libraré y le glorificaré, lo saciaré de larga vida y le mostraré mi salvación”. Salmo 91: 14, 15, 16

Con semejante promesa, todavía no entiendo como es que todavía tanta gente no cree en la misericordia de Dios y su amorosa protección. En verdad, hay que tomar la determinación de experimentar su presencia para nunca más  alejarnos de Él. Dios recompensa a quienes le aman. Amar a Dios es reconocerlo como único y sabio Dios; es vivir de acuerdo a lo que nos indica en su Palabra; pero, no solo debemos llevar a la práctica los versículos que nos agradan sino aquellos que nos parecen imposibles de cumplir desde nuestra perspectiva humana como, por ejemplo, amar a nuestros enemigos y perdonar a quienes nos han hecho daño. Dios recompensa nuestra obediencia. Nos promete librarnos de todo mal. Él llega a rescatarnos de la adversidad justo a tiempo aun y cuando muchas veces creamos que ya no podemos más y que vamos a sucumbir ante la prueba. Él nos promete que seremos levantados de la postración y, de igual manera no permitirá que seamos avergonzados. Él nos llena de confianza y paz cuando tenemos la seguridad de que atiende nuestra oración y la responde. Definitivamente, la obediencia a Dios tiene una extraordinaria recompensa

Que el Señor los bendiga.

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Lilliana María Incera Villalta

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San José, Costa Rica

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