Levantar alas como águilas...

Salmo 6: 8, 9, 10

19.06.2009 11:31

“Apartaos de mi todos los hacedores de iniquidad. Porque Jehová ha oído la voz de mi lloro, Jehová ha oído mi ruego, ha recibido Jehová mi oración. Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos; se volverán y serán avergonzados de repente”. Salmo 6: 8, 9, 10

 

Hay momentos, en nuestras vidas, que realmente estamos devastados. Por uno u otro motivo nos sentimos caídos; pero, que diferente se torna todo en quienes creemos y esperamos en nuestro Dios. Sabemos que “de repente” Él se va a para delante de nosotros y comienza a abrir un camino nuevo de bendición. Todos tenemos que esperar pero durante esa espera el Señor observar nuestra actitud. Es de enojo, de molestia, de rebeldía o, por el contrario, es una espera en donde la confianza, el reposo y la fe se incrementan. La paciencia no es solo un tiempo de espera sino que esa espera tiene que estar impregnada de gozo porque sabemos que no estamos solos ni desamparados. Durante ese tiempo, la oración es vital porque, aunque Él lo sabe todo de nosotros, quiere conocer, por medio de nuestras propias bocas, cada detalle del trance que nos agobia; Él requiere de un diagnóstico acertado para luego darnos el tratamiento oportuno. Damos gracias  infinitas a Dios porque en Él encontramos descanso y la certeza de que todo irá bien y que ningún dardo forjado contra nosotros prosperará.

Que el Señor los bendiga. Que el Señor bendiga sus salidas y sus entradas desde ahora y para siempre.

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Lilliana María Incera Villalta

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San José, Costa Rica

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